LA PROBLEMÁTICA DE LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO EN MERLO, SAN LUIS, Y LA REGIÓN.

Ya son recurrentes las consultas respecto a cómo proceder ante un accidente de tránsito, en especial, cuando hay lesionados.

Existe un abanico inagotable de posibilidades que se dan en cada caso, lo que, sumado al escaso -o nulo- conocimiento de derechos que amparan a las víctimas de accidentes, dejan a estas inermes,presas fáciles de los avatares propios del intenso y desagradable momento.

Este no pretende ser un instructivo inquebrantable del tipo “qué hacer ante un accidente” pues cada persona es un mundo; y en un pueblo como Merlo, las circunstancias varían enormemente según si las personas se conocen o no.

Lo primero que debo decir es que la circulación vehícular en la provincia de San Luis está regida por la ley local (y no por la Nacional). Primer punto a destacar, ya que, no son exactamente idénticas y varían en algunas cuestiones circunstanciales relevantes.

Abogados por Accidente en Merlo San Luis y Calamuchita

IMPORTANCIA DE LA CAUSA PENAL. DIFERENCIA CON EL ACTA DE CHOQUE.

Adentrándonos ya en la problemática, es necesario decir que, cuando hay lesionados se activa de oficio el poder punitivo estatal obligando a la Policía (y al Juzgado de Instrucción Penal) a intervenir en el suceso, secuestrando los vehículos participantes del choque, trasladando a los lesionados mediante ambulancia al Hospital local, y labrando el famoso “sumario policial” por lesiones (que más tarde se transformará en causa penal) donde irán asentados los datos de las personas y los vehículos intervinientes en el siniestro -y su documentación-, si hubo testigos, etc.

A su vez, la División Criminalística de la Unidad Regional III (Concarán) hará la pertinente pericia accidentológica, tomando fotos del lugar, de los vehículos y hará un relevamiento pormenorizado del evento para determinar de qué modo sucedió el accidente.

El problema comienza precisamente cuando aparece la amenaza del “secuestro” de los vehículos por parte de la policía. Hoy en día nuestros vehículos resultan indispensables para poder desplegar los quehaceres cotidianos (llevar a los niños al colegio, hacer las compras, pasear, trasladarnos por diferentes lugares, etc.), e incluso muchísimos los utilizamos como medio de trabajo.

Es por eso que hay víctimas de accidentes que prefieren que no le secuestren el vehículo y, con ello, impiden a la Policía ejercer su función, perdiendo de esta manera un momento preciosísimo para colectar las pruebas que podrán servirle en un futuro cercano si decide realizar un reclamo indemnizatorio que permita afrontar las secuelas de las lesiones que, en muchos casos, serán irreversibles y le incapacitarán para trabajar.

Es tal el frenesí adrenalínico que se genera instantes inmediatos posteriores a un accidente, que las víctimas permanecen desorientadas por un largo rato y, en este lapso, adoptan decisiones que luego lamentan, como por ejemplo, negarse a ser trasladada al Hospital, que la Policía haga su trabajo llevándose los vehículos, etc.

Es lógico que la víctima de un accidente confíe en que “fue sólo un golpe” pero lo que no sabe es cómo evolucionará ese “golpe”; qué secuelas le dejará.

A veces ese golpe provocó una fisura o fractura osea y la víctima no lo sabe hasta varias horas luego del accidente, cuando el dolor se torna insoportable. En estos casos de abre la posibilidad de afrontar intervenciones quirúrgicas, conseguir las prótesis y un largo camino de sufrimiento.

Pero, a veces la responsabilidad no es exclusivamente de la víctima. También hay casos en que la Policía directamente invita a la persona lesionada a que desista de hacer “la denuncia” por lesiones y en su lugar formule un simple “acta de choque” con la sutil amenaza de “sino te tengo que secuestrar la moto (o el auto)”. Pero esto es riesgoso porque deja a la víctima sin los elementos necesarios para acreditar la mecánica del siniestro.

Cuando no hubo causa penal, es decir, cuando la víctima lesionada se negó a que le secuestren el vehículo, y prefirió hacer el acta de choque pues bien, deberá tener presente que las actas de choque suelen dejar asentada la leyenda de “no presenta lesiones”, lo que podrá traerle futuras dificultades a la hora de pretender reclamar indemnización por estas.

También es indispensable que la persona lesionada lea el acta atentamente -si se lo permiten los dolores- puesto que es muy importante que se asienten correctamente los datos de las personas intervinientes, los daños a los vehículos y, sobre todo -fundamental- la descripción precisa de la mecánica del suceso (es decir, de cómo fue el choque).

A veces, lamentablemente, el personal policial de turno carece de la instrucción mínima adecuada para redactar un acta de choque y omite asentar precisiones y detalles que resultan decisivos a la hora de dilucidar cómo fue el evento.

Espero que estas palabras sirvan, al menos, para despertar la inquietud en la población de saber que tiene ciertos derechos y sobre todo, herramientas para poder concretarlos. Pero para eso debe obrar evitando dejarse llevar por la liviandad, la ignorancia o por las habladurías ocasionales que muchas veces mal aconsejan y ponen a la víctima en situación de imposibilidad de reclamar una indemnización que pueda paliar, al menos parcialmente, las lesiones que en algunos casos la incapacitarán para el resto de su vida laboral y familiar.

Dr.Adrián F.Posca , Merlo,San Luis

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